Un Informe Sobre el Viaje por Todo África
De Miguel Diez,
Presidente, Remar InternacionalMadrid, 1-11-2000
Muy queridos hermanos y amigos,
Al ver las maravillas que el Señor está haciendo en la obra social misionera de Remar, en los distintos viajes que venimos realizando mi esposa y yo para servir a los hermanos y animarles, hemos sentido el vivo deseo de glorificar al Señor contando algunas de ellas, por lo que os escribimos estos mensajes.
África es un continente impresionante en todos los sentidos y cada año cuando lo visitamos regresamos impactados por su necesidad y renovados por la manifestación de la misericordia del Señor, viendo cómo sobreabunda la gracia en dónde se hace insoportable la desgracia, lo cual, produce un entusiasmo especial de seguir avanzando en la manifestación del Reino de Dios y su justicia, con el auxilio a los más débiles, ( huérfanos, viudas, enfermos de SIDA, presos, vagabundos, alcohólicos, drogadictos, prostitutas, ect.) como expresa bien claramente la verdadera religión (Santiago 1,27) sabiendo que es el mismo Jesús a quien socorremos, cuando lo hacemos a sus pequeños, sus débiles criaturas humanas.
Empezamos nuestro recorrido por Costa de Marfil, y del aeropuerto de Abidján fuimos directamente a la primera fase de chicos, una granja en las afueras de la ciudad, que aloja a más de 70 jóvenes, allí pudimos ver al Espíritu Santo derramarse al orar por ellos. Al día siguiente como es preceptivo en cada viaje, fuimos a dar de comer a los presos de la cárcel de Abidján, trabajo que estamos realizando desde hace dos años, pues literalmente cada día moría alguno de hambre, dado que la cárcel tiene capacidad para 1.500 presos y llega a tener más de 6.000.
Nos maravillamos de conocer cómo el Señor había realizado un tremendo milagro, porque aproximadamente en las mismas fechas el año anterior había estado predicando en la cárcel como solemos hacer, alimentarles el alma, antes de darles de comer para el cuerpo, y al hacer el llamado les desafié a que pusieran a prueba a Jesucristo para ver si les oye perfectamente, para ver si les ama y si está dispuesto a ayudarles, presentándole la petición más importante que necesitaran por muy imposible que fuera: poniéndose todos de pié y para mi sorpresa pidiendo todos ser libertados de la cárcel. Recuerdo que oré al Señor diciéndole que El había venido al mundo a liberar a los cautivos y que era una oportunidad para cumplir su propósito. Después oré por los enfermos y nos marchamos, pero a los dos meses, por Navidad, los militares dieron un golpe de estado en el país y todos los presos quedaron en libertad, hasta los enfermos eran sacados por los sanos en brazos.
Tristemente un año después la cárcel ya se había llenado hasta alcanzar más de 3.000 y nosotros seguíamos teniendo la oportunidad de dar de comer a los más débiles, a los más enfermos y de predicarles el evangelio sabiendo que hasta los funcionarios sentían un profundo respeto por el nombre de Jesús, a pesar de que la mayoría de la población carcelaria y los mismos funcionarios, es animista o musulmana.
Esta vez, en la predicación hice un llamado rotundo a aceptar a Jesucristo como único Señor y Salvador, después de explicar con toda claridad que ninguna religión salva y los varios cientos de presos manifestaron su entrega a Jesucristo poniéndose de pié, incluyéndose entre ellos, para nuestra sorpresa, algunas decenas de ancianos brujos que estaban encarcelados por hacer sacrificios humanos a los espíritus, algo que es muy frecuente en toda África aunque parezca terriblemente impropio de nuestro tiempo. Hasta el carcelero con el que ya teníamos una relación de bastante tiempo aceptó un nuevo testamento y pudimos ver que el Señor estaba obrando en su vida.
De Costa de Marfil seguimos a Ghana a celebrar nuestro segundo congreso, acompañado de campañas, y nos gozamos viendo cómo un ejército de obreros se está levantando, como tizones rescatados del incendio del alcohol, de las drogas, de la delincuencia y de la miseria, que serán, Dios mediante, los que leudarán a la África anglófona con la buena levadura de la fe. Vimos distintos talleres de formación profesional con la maquinaria enviada desde Remar España y Remar Italia, y cómo ya están produciendo toda clase de prendas textiles, zapatos, muebles etc. Para poder buscar su autofinanciación y, de seguro, dentro de unos años poder ayudar a otros países.
Fue un gozo especial ver a los niños de nuestro colegio, de la ciudad de los niños, en una antigua cooperativa agrícola, para unas 300 personas, que pudimos comprar desde España y cómo han alcanzado un alto nivel escolar y espiritual, comportándose como príncipes del pueblo de Dios, cuando hace tan sólo 1,2 ó 3 años eran niños de la calle, maltratados o violados, introducidos ya en la delincuencia, en el consumo de drogas y la promiscuidad sexual. Son ya muchos los centros que se han ido abriendo en distintas ciudades de Ghana y podemos decir que, por la gracia de Dios, la obra está fortalecida y con una base sólida para dar un gran salto de extensión, lo que esperamos con verdadero entusiasmo.
Saltamos de Ghana a Sudáfrica para hacer la conexión con Angola, en dónde a la mañana siguiente inaugurábamos nuestro primer congreso, con la sorpresa de ver una gran cantidad de niños, adolescentes, jóvenes y ancianos, entre los cuales destacaba un gran número mujeres valientes para Cristo que han sido rescatadas de la prostitución, en la que se inician muchas de ellas siendo muy niñas, por la gran miseria a la que están condenados a vivir multitud de refugiados que llegan a la ciudad de Luanda huyendo de la masacre de las guerrillas y los campos de minas, hacinándose 4.000.000 de personas en una ciudad con capacidad para 500.000. Esta es la tragedia de un país muy rico pero que lleva más de 30 años en guerra por la codicia de sus diamantes, oro petróleo, etc, confirmando el texto bíblico de 1ª Timoteo 6,10, que nos dice que raíz de todos los males es el amor al dinero.
Destacamos de nuestra visita a Angola la campaña evangelística dónde pudimos ver muchas personas liberadas de demonios dado que Angola es uno de los países más contaminados por la brujería, el budú, etc. que con seguridad ha exportado a Brasil y a muchos lugares del mundo. También fue maravillosa la pesca de más de 100 personas desamparadas que fueron recogidas para albergarse en nuestros hogares comunitarios, la mayoría niños de la calle, huérfanos de la guerra, que viven en bandas como pequeños rateros y son apaleados por todos los sectores de la sociedad. Además pudimos orar por muchas personas que dieron el paso de entregar su vida a Cristo.
Original fue también el bautismo de más de 100 personas en unos barreños gigantes, sabiendo que muchos de ellos antes musulmanes, animistas, o desarraigados de toda creencia.
Como una fiesta fue, en nuestro último día de estancia, ya al anochecer la descarga del contenedor que había llegado desde Remar- Portugal, del que pudimos extraer un Nissan Patrol en perfectas condiciones, un camioncito de 3.000 kgs de carga casi nuevo, un generador a estrenar de 30 C.V., donado por el gobierno de Portugal así como el pago del flete del contenedor y un gran número de bultos de ropa, detergentes, alimentos etc., lo descargamos todo codo a codo, con verdaderas exclamaciones de agradecimiento a nuestro proveedor Jehová Yiréh.
Volvimos a Johannesburgo en dónde permanecimos dos días, en los que tuvimos 2 reuniones en nuestra preciosa congregación de Cuerpo de Cristo, obteniendo una preciosa victoria de paz y amor fraternal entre blancos y negros en medio de un maravilloso país, pero que sigue azotado por espíritus racistas de odio, rencor, violencia y terror, y que demuestra de una manera palpable la tragedia y la ruina que causa la división de un reino contra sí mismo. Johannesburgo es una ciudad fantasmagórica , a pesar de sus rascacielos, de sus aires ultramodernos.
Veinte horas tuvimos que hacer de viaje para llegar desde Johannesburgo a Ouagadougou, tres vuelos con dos escalas, en Libreville, (Gabón) y en Lomé, (Togo), en cuyos aeropuertos aprovechamos para orar que el Señor nos abra puertas en estos países de África, teniendo la certeza, como hemos experimentado muchas veces, que después de haberlos pisado, el Señor nos abre puertas y equipos llegarán para establecer nuestro ministerio allí.
Llegamos a Ouagadougou, capital de Burkina Faso, con una alegría especial por el amor que Dios nos ha dado por este país, y por la gracia tan amplia que hemos recibido del Señor para establecer su Reino allí. Como cada visita a Burkina no quedamos defraudados sino llenos de satisfacción por la acogida de los hermanos y del país en general, así como del impresionante crecimiento que ha experimentado Remar y Cuerpo de Cristo en el último año. Varias escuelas de formación profesional como taller textil, taller de carpintería, de cerrajería, están funcionando con gran rendimiento en cuanto a producción y enseñanza a muchos jóvenes, rescatados de la delincuencia, de las drogas y de la miseria. Igualmente, nos ha alegrado mucho ver que, los colegios de Remar-Burkina, han sido considerados por el gobierno, de alto nivel escolar. En la actualidad Remar-Burkina tiene contratados 30 profesionales cristianos, de diferentes denominaciones, para estas escuelas.
Hubo una gran asistencia al congreso y tuvimos predicadores destacados del país, culminando con una reunión de pastores numerosa, en la que se entusiasmaron con la visión que el Señor nos ha dado sobre su Reino y sus diferentes manifestaciones.
El primer día de campaña nos llovió torrencialmente lo cual ha sido la mayor bendición en estas fechas para este país tan necesitado de agua, avisándonos el Señor de que antes de la bendición espiritual, envía socorro natural y confirmándonos una vez más, pues en todos los países nos acompañó esta señal de la lluvia, lo cual ya es notorio en nuestros viajes y lo tomamos como una señal clara de su benignidad y apoyo a nuestro trabajo en su justa causa. Con este pensamiento acudimos el 2º día a la campaña esperando también la lluvia espiritual, pero el enemigo no estaba descuidado, sino que intentó estorbarnos de varias maneras, como la rotura del generador, privándonos de luz y el mal funcionamiento del sonido, privándonos de voz, sabiendo del estrago que podíamos hacerle con el fuego del Espíritu Santo con el que llegamos.
Había miles de personas que pacientemente estaban esperando casi dos horas, a la reparación del generador, aproximadamente el 80% de musulmanes, un 15% animistas y el 5% restante entre evangélicos y católicos. Me di cuenta de que teníamos que actuar y el Señor nos dio gracia para conectar luz con una casa vecina, con poca potencia pero al menos, dos focos contrarrestaron la noche africana en aquel inmenso campo.
Con poca megafonía pero con grandes gritos comenzamos a predicar mi interprete al moré y yo en francés, proclamando el nombre de Jesucristo como único nombre y dejando bien claro que ninguna religión salva sino que todas condenan y matan, mientras que Jesucristo vino a perdonar y a salvar lo que se había perdido. Al hacer el llamado una multitud de cientos de personas pasó adelante y repitieron la oración de aceptación a Jesús y oramos uno por uno imponiéndoles las manos viendo cómo el amor de Dios se derramaba sobre ellos, algunos eran liberados y otros sanados.
En el último día de campaña volvimos a tener dificultades pero también tuvimos la victoria y muchos cientos de personas pasaron al frente a presentar sus enfermedades, dolencias y angustias delante de nuestro Señor Jesucristo y la mayoría de ellos confesó haber recibido sanidad y bendición al final de la campaña.
Regresamos a Madrid vía París con el vivo deseo de derramar oraciones y toda clase de ayuda en favor de África, con la certeza, la fe y el gozo de tener el privilegio de ser elegidos para manifestar el amor de Dios por todo el continente en los próximos años y quedamos muy agradecidos a Dios por los hermanos misioneros y los autóctonos que permanecen valientemente en esta gran misión africana, arriesgando sus vidas y privándose de las comodidades de Europa, llenos de compasión por tantos desamparados y de celo santo para alcanzarles con la misericordia de Dios, por lo que volvemos en la paz de saber que el ministerio está en manos fieles y en la abundante gracia de nuestro señor.
¡Qué hermoso es sembrar la buena semilla en todas las tierras de los corazones humanos, aunque sea con abundante derramamiento de lágrimas! ¡Pero cuán grande es el regocijo cuando recoges las gavillas, las vidas de los niños, viudas, jóvenes, ancianos, para Cristo! ¡No hay mejor trabajo que ser pescadores de hombres!
Un fuerte abrazo de tus siervos en Cristo Jesús:
Miguel y Mari.
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